¿en qué consiste la figura del autónomo colaborador?

autónomo colaborador

¿en qué consiste la figura del autónomo colaborador?

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Seguro que más de una vez has escuchado hablar de la figura del autónomo colaborador. Imagina que tienes un negocio y quieres contratar a un familiar ya que alguien de la familia puede conocer mejor el negocio que cualquier trabajador de fuera y, además, será mucho más ventajoso económicamente para el dueño del negocio ya que, al final, el dinero se queda en casa.

En el RETA (Régimen Especial de Trabajadores Autónomos) se contempla la figura del autónomo colaborador. Si estás pensando en incorporar un autónomo de este tipo a tu negocio, a continuación vamos a ofrecerte las ventajas que tienen, una definición del concepto, así como las obligaciones que tiene este tipo de figura contemplada en el RETA.

Definición de autónomo colaborador

Se puede definir al autónomo colaborador como un familiar del trabajador autónomo titular, que convive y trabaja con él. Eso sí, no todo el mundo puede ser autónomo colaborador sino que hay una serie de requisitos que debería cumplir para poder acogerse a este tipo de autónomo, como son los siguientes:

  • Familiar directo: el autónomo colaborador debe ser el cónyuge o familiar de primer grado (es decir, padres, hijos o suegro) o de segundo grado (hermanos, cuñados, nietos, abuelos, etc.) por consanguinidad, adopción o afinidad.
  • Deben trabajar en el negocio de forma habitual: no se podrán dar de alta como autónomo colaborador si solo se trata de una colaboración puntual.
  • Convivir en el mismo hogar o ser dependiente del autónomo titular del negocio.
  • No puede estar dado de alta como trabajador por cuenta ajena.
  • Debe tener al menos 16 años: nunca podrá ser autónomo colaborador un menor de 16 años. Según el Estatuto de los Trabajadores está prohibido que ejerzan cualquier actividad profesional; por lo tanto, tampoco para su familiares.

Hay un caso que es controvertido y es el de las parejas de hecho. Durante los años 2012 a 2015, se permitió que fueran autónomos colaboradores. Aunque, en la actualidad, la Ley de fomento de trabajo autónomo de 2015 se derogó esta posibilidad. Es por eso por lo que, hoy en día, las parejas de hecho no pueden darse de alta como autónomos colaboradores.

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También hay que hablar de la Ley 20/2007 de 11 de julio del Estatuto del trabajo Autónomo, la cual introdujo una nueva excepción al permitir la contratación por cuenta ajena de los hijos menores de 30 años, así que, en este caso, puede optar por dos opciones: autónomo colaborador o contratación en el Régimen General. En enero de 2010 se amplió la posibilidad de contratar, en estas condiciones, a hijos mayores de 30 años con especiales dificultades para la inserción laboral, como personas con discapacidad mental en grado igual o superior al 33% o con discapacidad física o sensorial en grado igual o superior al 65%.

¿Cuáles son las principales ventajas del autónomo colaborador?

La de autónomo colaborador es una opción muy interesante  y esto se debe a que ofrece un 50% de bonificación en la cuota de autónomos durante los primeros 18 meses, siempre y cuando se dé de alta como nuevo autónomo. Durante los 6 meses siguientes, tendrá también una bonificación del 25%.

También otra ventaja es que el colaborador autónomo está exento de presentar las declaraciones trimestrales de IVA e IRPF, por lo que solo habrá que presentarse la Declaración de la Renta como cualquier otro trabajador. Eso sí, como contrapartida, los autónomos no se podrán beneficiar de la tarifa plana de 50 euros.

¿Cómo darte de alta como autónomo colaborador?

Si hay algo que destaca de autónomo colaborador es que los trámites son muy sencillos, incluso más que los de autónomo normal y es que tan solo hay que darse de alta en la Seguridad Social como familiar colaborador, no teniendo que darte de alta en la Agencia Tributaria. 

Lo único que tienes que hacer es rellenar y presentar el modelo TA0521/2 (solicitud de alta, baja o variación de datos en el régimen especial autónomos – familiar colaborador del titular de la explotación -) en la Seguridad Social. Para formalizar el trámite solo necesitarás la siguiente documentación: DNI, el libro de familia y una copia del alta en la Agencia Tributaria del titular del negocio dado de alta en autónomos.

¿Cuáles son las obligaciones del autónomo colaborador?

Para un autónomo colaborador las obligaciones fiscales son diferentes de las de cualquier otro autónomo. La principal diferencia radica en que, para la Seguridad Social, sí que forman parte del mismo régimen (RETA) pero para la Agencia Tributaria son trabajadores por cuenta ajena.

Así que, debido a esto, el autónomo colaborador tiene nómina y su actividad tributa como rendimiento del trabajo (al igual que otro asalariado) y no como actividad económica (como cualquier autónomo). Esto implica que los autónomos colaboradores no tienen la obligación de presentar las declaraciones trimestrales de IVA ni IRPF; esto es obligación del titular del negocio.

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Así que el autónomo colaborador solo va a tener que presentar la Declaración Anual de la Renta como lo hace cualquier otro trabajador y deberá pagar los impuestos que le correspondan teniendo en cuenta los ingresos obtenidos, que tendrá que documentarlos con recibos o nóminas.

Por su parte, la Seguridad Social considera a los autónomos colaboradores como cualquier otro autónomo y es por eso por lo que estos tendrán derecho a la prestación por desempleo en las mismas condiciones que un autónomo.

En cuanto al autónomo titular del negocio, al igual que si se tratara de un trabajador por cuenta ajena, tiene una serie de obligaciones respecto al autónomo colaborador, entre las que destacan las siguientes:

  • Hacer frente a las cotizaciones a la Seguridad Social del autónomo colaborador. Al ser autónomo colaborador, se beneficia del descuento del 50% en la cuota de cotización los primeros 18 meses y del 25% en los siguientes 6 meses.
  • Pagar el sueldo del colaborador y entregarle la nómina correspondiente, en función del convenio vigente y su categoría profesional.
  • Contabilizar dichas partidas como gastos deducibles de su negocio a efectos del cálculo del rendimiento en sus propias declaraciones de impuestos. Esto implica una gran ventaja para el autónomo titular.